twitter: @eugenio_fouz
[Eugenio d´ Ors Rovira, escritor y periodista catalán]
Escribe un hilo o historia larga un internauta en Twitter que adopta el pseudónimo del
escritor Eugenio d´Ors.
Su cuenta en la red social de Twitter es @EugeniodOrs_
Empezaba así:
"Soy castellanohablante. Mis padres son castellanohablantes. En mi casa siempre se ha hablado en castellano. De pequeño, tengo algunos recuerdos que me gustaría compartir con vosotros.
En la escuela, todo era en castellano salvo la asignatura de catalán. Entre los niños, los había que hablábamos en castellano y también los había que hablaban catalán. Algunos variaban indistintamente. Otros no. No había ningún problema.
Generalmente, los grupos de amigos se forman por afinidades de muchos tipos. Así, los que hablábamos siempre en castellano, teníamos tendencia a juntarnos más, así como los que éramos del Español, o incluso los que veíamos que entre nuestros padres también había afinidad.
De esta forma, la escuela era como una proyección de nuestro propio hogar. Gente similar, con la que compartías gustos, familias parecidas, parecida educación. Y así se fueron forjando grandes amistades que todavía permanecen. Pero no todo era el colegio.
Mis padres me inscribieron en un club excursionista. Ahí todos hablaban catalán. Monitores y niños. Con una tendencia muy catalanista. Mis hermanos y yo éramos los "raros". "Esos niños que siempre hablan en castellano". Los monitores nos hablaban en catalán.
Nosotros contestábamos en castellano, era como mejor nos expresábamos. No había ningún problema, salvo que jamás nos sentimos bien ahí. Jamás hicimos un grupo estable de amigos. Jamás mis padres confraternizaron con ninguna familia, más allá de las salidas familiares.
Íbamos de excursión, nos lo pasábamos más o menos bien, pero eso no era ninguna proyección de nuestro hogar. Nos era ajeno. Nuestro espacio de confort estaba en casa y en la escuela. Tampoco pasaba nada, al fin y al cabo las excursiones eran dos domingos al mes.
También nos apuntaron a una coral infantil. Lo mismo: solo catalán. También trufada de catalanismo. Recuerdo incluso que hubo un director que hablaba castellano, exmilitar, muy bueno. Lo fulminaron.
Tampoco era nuestro lugar, pero íbamos.
Ahora, dejad que me traslade al presente. Hablo, leo y escribo perfectamente en catalán, y mi escolarización ha sido en castellano. No tengo ningún problema en cambiar de lengua, me es indiferente. Conozco la ortografía y la gramática catalanas.
En mi casa se habla en castellano. Mis hijos son castellanohablantes. Pero su realidad no es la misma que la de mi infancia. En su escuela, todo se imparte en catalán. Los profesores se dirigen a ellos en catalán, tanto dentro como fuera de las aulas.
Curiosamente, algunos de esos profesores hablan en castellano con sus hijos. Pero hay una especie de código no escrito, que hace que en el ámbito de la educación, todo, absolutamente todo, debe hacerse en catalán. Reuniones con los padres, momentos de ocio, comunicaciones. Todo.
Mis hijos están aprendiendo en una lengua que no es la suya materna. El sentimiento que tenía yo cada dos domingos, de sentirme ajeno a un lugar y a una gente, lo tienen ellos cada día, durante seis horas seguidas. Mi hogar no se proyecta en la escuela. No hay afinidades.
Jamás se han sentido cercanos a ningún maestro. Siempre está ese muro invisible idiomático que parece que es inocuo, pero que va minando la correcta asimilación del niño de una confianza, una complicidad con su escuela y el profesorado, que otros niños sí tienen.
Sé que en Cataluña se hablan dos lenguas. Sé que mis hijos tienen la obligación de aprender correctamente el uso del catalán. Pero como padre, me gustaría que sus conocimientos los adquirieran en castellano. Por varios motivos, pero sobre todo por uno:
Para no estar en inferioridad de condiciones con los niños catalanohablantes. Ni siquiera me vale ya una enseñanza bilingüe. No la quiero. No tengo ningún interés en que mis hijos aprendan matemáticas o geografía o física en catalán. No les va a servir absolutamente de nada.
Quiero que mis hijos adquieran el máximo de conocimientos posibles en su lengua materna, que es como mejor los van a asimilar. Ni inglés, ni catalán. EN SU LENGUA MATERNA, que también es lengua oficial del lugar donde viven. Quiero que la escuela sea una proyección de mi hogar.
Eso no quiere decir, obviamente, que no tengan que aprender la otra lengua oficial de su comunidad, el catalán. Y que lo hagan para que la dominen a la perfección, que la amen incluso, que amen su literatura, como lo hago yo.
Pero no nos engañemos.
El catalán muere donde mueren los límites de Cataluña. No sirve para trabajar o estudiar una carrera en Madrid, en Salamanca o en Sevilla. No es un idioma internacional que hablen 400 millones de personas como primera lengua.
Sé que muchos vomitarán bilis cuando lean este hilo. Es normal: el catalán es el arma que tienen para conseguir que los ciudadanos castellanohablantes estén en inferioridad de condiciones, para generar esa desigualdad que tanto necesitan con el fin de "purificar su raza".
Pero en el pecado llevan la penitencia: ellos también saben que el catalán, prácticamente, solo sirve para acceder a una plaza de funcionario en Cataluña o para comprar butifarras en Vic sin que te miren mal.
¿Saben por qué no nos dejan escoger a los padres la lengua en la que queremos que se escolaricen nuestros hijos? Porque una gran mayoría escogería el castellano. La prueba está en que el establishment catalanista lleva a sus hijos a colegios privados bilingües.
Y no, no se crean lo que dicen, ese mantra tantas veces repetido: "En Cataluña se puede estudiar en castellano si se quiere". Es falso. Y muchos comunicadores del resto de España lo han comprado como verdadero y lo van también repitiendo. Repito: rotundamente falso.
En Cataluña, tanto en la escuela concertada como en la pública, salvo mínimas excepciones, imparten íntegramente en catalán, salvo la asignatura de castellano (que incluso algunos centros la hacen en catalán).
Este es el panorama que tenemos en Cataluña los castellanohablantes preocupados por la educación de nuestros hijos. También hay castellanohablantes ajenos a todo esto, y también los hay que apoyan este sistema: felicidades. Cada uno apoya lo que cree mejor para sus hijos.
Dejen que los padres escojamos. Dejen de imponer a nuestros hijos una lengua para su educación que no es la suya. Permitan que nuestros hijos proyecten en la escuela el espacio de confort que tienen en su hogar.
En definitiva: DÉJENNOS SER LIBRES."
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Finalmente aquí se encuentran todos los tuits del hilo de @EugeniodOrs_ publicado el 29 de noviembre de 2019










